Ojeadores del Manchester United se desplazaron el pasado martes hasta tierras italianas para presenciar el choque de Champions League que medía a AS Roma y Atlético de Madrid. Su objetivo, vigilar a dos futbolistas que resultan del completo agrado del técnico del primer equipo, el luso José Mourinho.

Según ha contado el diario The Sun, en el punto de mira de los espías ingleses se encontraban tanto Saúl Ñíguez como Radja Nainggolan, dos centrocampistas a los que el preparador de Setúbal considera idóneos para ocupar el hueco que el próximo verano dejará en la línea de medios el inglés Michael Carrick (acaba contrato).

Eso sí, el rotativo advierte que el fichaje de cualquiera de estos futbolistas resultará complicado, ya que sus respectivos clubes no tienen intención alguna de darles salida. Es más, en el caso del rojiblanco se recuerda que recientemente renovó su compromiso con el Atlético (hasta el lejanísimo 2026) y que su cláusula de rescisión se sitúa en nada menos que 100 M€.

Aunque en este fútbol actual cualquier cantidad parece ya asequible, lo cierto es que si decide pasar a la acción el United también tendrá que sudar tinta para convencer al comprometido jugador. «Estoy muy contento porque en el Atleti somos una familia y no hay un sitio mejor en el que pueda estar. Trabajaré como siempre al máximo para devolver sobre el terreno de juego la confianza que el club ha depositado en mí», indicó nada más estampar su firma en el citado contrato.