«Estamos en el proceso de construir y veremos si tenemos tiempo para construir lo que nosotros queremos». El pasado sábado, al término del choque ante el Sheffield United (saldado con empate a un tanto), el técnico del Tottenham, el argentino Mauricio Pochettino, daba a entender que es plenamente consciente de que su crédito comienza a agotarse.

En los tres meses de competición que llevamos hasta la fecha, los spurs apenas han podido sumar cinco victorias. De ellas, solo tres han llegado en la Premier League, una competición en la que la entidad londinense figura actualmente en un más que discreto puesto 14 de la tabla a ya 11 puntos de distancia de los puestos que dan acceso a la próxima edición de la Champions League.

Aunque en la máxima competición continental, el equipo mantiene el tipo (es segundo de su grupo, pese a la durísima derrota ante el Bayern Múnich por 2-7), la directiva ha marcado como decisivo el choque que el próximo día 23 mide a los suyos con el West Ham United. Según relata el Daily Telegraph, una derrota podría llevar a los mandatarios a plantearse seriamente la destitución de su entrenador.

La tarea de obtener un triunfo no resultará sencilla. En primer lugar, porque los hammers también andan sumidos en una situación delicada (puesto 16) y ansían igualmente una victoria reparadora. Y en segundo, porque la estadística refleja que el Tottenham no gana un partido fuera de casa en Premier desde enero.

En caso de promover un cambio de técnico, los dirigentes deberían sudar tinta para localizar un relevo de garantías. A día de hoy, preparadores de la talla de José Mourinho, Arsene Wenger o Massimiliano Allegri están libres, pero ninguno de ellos parece complacer realmente a un Daniel Levy que ya ha pensado en otros técnicos como Eddie Howe (Bournemouth), Julian Nagelsmann (RB Leipzig) o incluso Gareth Southgate (Selección de Inglaterra).