La foquinha es un regate que ha marcado la historia del fútbol. Mantener la pelota en la cabeza todo el máximo tiempo posible, desplazarse hasta la portería y evitar a todos los defensas que salen al paso. Su creador, Kerlon, fue noticia mundial merced a esta técnica. «Es un recurso que he creado con mi padre, con el fin de mantener la pelota. Yo siempre la he utilizado para marcar», explicó el brasileño en UOL Esporte.

Por desgracia, el centrocampista brasileño no terminó de explotar. De Cruzeiro a Inter de Milán pasando por Chievo Verano, Ajax de Ámsterdam, Paraná o Nova Serrana, el jugador nunca llegó a justificar las expectativas que se habían puesto en él desde que era apenas un niño. «Todos los deportistas son vulnerables. Se necesita una dosis de suerte. He perdido una parte de mi carrera en superar estos tiempos difíciles. Tengo ocho años de carrera y seis lesiones graves. Nunca he tenido continuidad. No he jugado lo suficiente. Nunca he hecho una temporada de 35 partidos, 40», lamentó.

Hoy en día, el de Ipatinga trata de superar el bache. «Tengo la edad para jugar, me gusta jugar. Yo no soy un jugador frustrado. Sé que estos problemas pueden resolverse (…) Yo quiero jugar en Brasil (…) Casi fiché por el Tokio Verdy en agosto, pero me lesioné nuevamente la rodilla. Necesitaba una operación», dijo. La pregunta es si el cuerpo permitirá a Kerlon cumplir su deseo.