En muchas ocasiones, evitar la marcha de un jugador decisivo y solvente es casi tan importante como reforzar aquellas posiciones que han dado síntomas de debilidad. Que se lo digan, por ejemplo, a la AS Roma. Durante las dos últimas ediciones del mercado, el cuadro giallorosso ha recibido numerosas propuestas por el bosnio Edin Dzeko, pero en todos los casos su respuesta ha sido la misma: el ariete no está en venta.

Aunque nadie hubiera puesto reparos a la salida millonaria de un jugador que ya ha superado la treintena (el Chelsea se planteó invertir cantidades cercanas a los 50 M€ el pasado mes de enero), lo cierto es que la entidad prefirió perder la oportunidad de ingresar una importante cantidad de dinero a cambio de conservar a un atacante que en su segundo año en tierras romanas ya había acumulado 39 goles en 51 partidos.

Del papel decisivo que aún juega Dzeko en el combinado italiano no hablan sólo sus numerosos tantos (esta temporada ya suma 17 en 36 encuentros), también lo hace el hecho de que sea capaz de aparecer en partidos verdaderamente importantes. El pasado martes, sin ir más lejos, ya anotó el gol que permitió a los suyos doblegar al Shakhtar Donetsk y avanzar hasta los cuartos de final de la Champions League. Igualmente, algo más de una semana antes había sido el encargado de firmar dos de las cuatro dianas que dieron una importantísima victoria a la Roma en su visita al campo del Nápoles.

Aunque es factible que su nuevo director deportivo, el español Monchi, sea capaz de localizar algún nuevo talento que pueda terminar ejerciendo el rol de líder ofensivo en un futuro no muy lejano, lo cierto es que, hasta entonces, no habrá mejor inversión que retener al internacional bosnio.