Liga de Campeones | El Manchester City asalta el Santiago Bernabéu

El Manchester City se lleva un resultado más que notable al Etihad Stadium y deja la eliminatoria muy a su favor después de alzarse con la victoria en Madrid.

El Manchester City se lleva un resultado de oro
El Manchester City se lleva un resultado de oro ©Maxppp

Lleno en el Santiago Bernabéu para el regreso de la Liga de Campeones. El Real Madrid recibía al Manchester City con motivo del choque de ida de los octavos de final de la máxima competición continental. Lo hacía en un momento delicado después de unos pinchazos que le han dejado fuera de la Copa del Rey (Real Sociedad) y perder la primera plaza de la competición doméstica (Celta de Vigo, Levante). Enfrente, un Manchester City en estado de depresión después de confirmarse la sanción que le dejará fuera de competición europea durante las dos próximas temporadas y cada vez más lejos del Liverpool en una Premier League que es a la competición a la que Pep Guardiola da más importancia. Al menos, con sus declaraciones.

Lo primero que llamó la atención en la previa del choque al echar un vistazo a las alineaciones por las que se habían decantado ambos técnicos. Zinedine Zidane decidía dejar en el banquillo a Toni Kroos y Gareth Bale para que Isco Alarcón y Vinicius ocuparan sus plazas. El técnico francés apostaba de este modo por nutrir la medular con cuatro efectivos e intentar adueñarse del esférico.

Pep Guardiola también sorprendió con su once en el Manchester City. Sin Raheem Sterling, Kun Agüero y David Silva, otra de las ausencias más significativas era la de Fernandinho, con la consecuente falta de músculo que siempre aporta el brasileño en una medular que en esta ocasión estaba formada por Rodri, Ilkay Gundogan y Kevin de Bruyne.

Se dedicó el Manchester City a esperar al Real Madrid. Lo hizo con una defensa adelantada que los locales no lograban descifrar. Pese a que dominaba el esférico y tenía el peso del choque la escuadra de Zinedine Zidane no generaba ocasiones de peligro. Todo se limitaba al chisporroteante desequilibrio de un Vinicius que era el que más lo intentaba desde el extremo zurdo.

Primera parte de tanteo

Pese a que intentaba sacar el balón controlado desde atrás, las mejores acciones de peligro del Manchester City eran cuando apostaba por un juego más rápido y la clarividencia de Kevin de Bruyne, que todo el balón que tocaba lo transformaba en peligro. En el minuto 20 Gabriel Jesús disfutaba de la primera gran oportunidad en un cara a cara con Thibaut Courtois sacaba con seguridad. Por parte local, la única ocasión clara fue en el 30, cuando Karim Benzema remataba de cabeza un buen centro de Ferland Mendy y Ederson tapaba con acierto. Vinicius no pudo atrapar el rechace del internacional canarinho para poner el 1-0.

Ederson tiene todas las cualidades para convertirse en uno de esos porteros que marcan una época de enemistad con el Real Madrid. Aquel Hans van Breukelen que salía de la portería del PSV con la rodilla en cada córner para acabar con las esperanzas en la Copa de Europa de 1988, el germano Oliver Kahn y sus épicos duelos con Raúl cuando los blancos se enfrentaban al Bayern Múnich.

Sobrio. Exasperantemente tranquilo con el balón en los pies. Frío y con tatuajes hasta donde alcanza la vista, el brasileño es la versión evolucionada de los dos anteriores. Es como comparar al T-800 de Terminator con el T-3000 de la última secuela. La pura evolución que pide el fútbol.

Continuó el partido por los mismos derroteros el resto de la primera parte, con el Real Madrid dominando sin concretar y el Manchester City metiendo el miedo en el cuerpo con algunas acciones aisladas. Así sucedió en el 45 cuando entre Sergio Ramos y Casemiro sacaron prácticamente bajo la línea una jugada repleta de rechaces que había nacido de un saque de córner de los visitantes.

El Real Madrid salió tras la reanudación con la intención de acular al equipo inglés. Sin embargo, no lograba su objetivo. El paso de los minutos relajaba a un Manchester City cada vez más cómodo sobre el terreno de juego. Riyad Mahrez fallaba dos oportunidades claras con las que poner por delante a los suyos y el partido se iba convirtiendo en una auténtica ruleta rusa, situación que beneficiaba a los de Pep Guardiola, con muchas más balas… o eso parecía.

Los de Zinedine Zidane parecían boquear como un pez cuando lleva un minuto fuera del agua y el Manchester City estaba cerca de abrir el marcador con un tanto que acercara la clasificación. Pero nunca hay que dar por muerto al Real Madrid. Karim Benzema y Luka Modric robaban un esférico en el centro del campo a Rodri que acababa en los pies de Vinicius. El brasileño tiraba de desequilibrio y asistía a Isco Alarcón para que el malagueño marcara con tranquilidad y pusiera el 1-0 en el 60.

El gol local hacía zozobrar a un Manchester City que había desaprovechado cuando peor estaba el Real Madrid y ahora se encontraba con el marcador en contra. El campeón de la Premier League daba un paso adelante pero dejaba muchos huecos en defensa. El Real Madrid volvía a hacerse con la pelota y generaba algunas acciones que no terminaban de concretarse. Una de las más claras es la que tuvo Sergio Ramos en el 71 después de incorporarse de forma peligrosa.

El guion había cambiado y la película era otra completamente distinta. Raheem Sterling entraba en el terreno de juego por Bernardo Silva y Gareth Bale sustituía a un aplaudido Vinicius. Los dos entrenadores apostaban por la velocidad de cara al último cuarto de hora de envite. Y cuando las aguas parecían bajar más tranquilas para los intereses de los de Zidane sorprendió el Manchester City. Era el minuto 79 cuando Kevin de Bruyne controlaba con peligro en el área merengue y servía un balón de oro a la cabeza de Gabriel Jesús. El brasileño empataba el choque mientras los zagueros blancos pedían la entrada del VAR (1-1). Tres minutos después, la hecatombe. Carvajal derribaba a Raheem Sterling dentro del área y Kevin de Bruyne, gran protagonista del choque, anotaba desde el punto de penalti el 1-2. Los problemas se acumulaban para el Real Madrid y Sergio Ramos era expulsado en el 86 por una entrada a Gabriel Jesús al borde del área para evitar una ocasión manifiesta de gol para los visitantes.

El Manchester City olía la sangre y trataba de dejar la eliminatoria cerrada contra un Real Madrid completamente noqueado y sin la figura clave de su capitán. No pudo hacerlo, si bien el 1-2 con el que se marcha a Inglaterra le da más de medio billete para los cuartos de final de una Liga de Campeones que ahora es casi una utopía para los de Zinedine Zidane.

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