Bomb Squad: la amenaza millonaria sobre el Chelsea
El Chelsea ha captado la atención de la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA) de Inglaterra debido a su polémico trato hacia los jugadores descartados. Las prácticas del club londinense con figuras como Raheem Sterling y Axel Disasi han generado controversia, al considerarse, cuanto menos, cuestionables.
Raheem Sterling (30 años) y Axel Disasi (27) viven una situación de aislamiento en el Chelsea. Por motivos inesperados, ambos han sido apartados de los entrenamientos con el primer equipo. Aunque esta medida no es del todo inusual en el fútbol profesional, ha levantado las alarmas de la PFA, que exige que se respeten las condiciones contractuales de los jugadores y se les permita entrenar adecuadamente.
Según las informaciones, Sterling y Disasi tienen acceso a entrenamientos bajo condiciones profesionales y pueden utilizar las instalaciones del club para su recuperación. Sin embargo, se les ha prohibido compartir comidas con el resto del equipo, una medida que ha generado críticas. Además, el entrenador Enzo Maresca ha sido tajante al afirmar que no hay posibilidad de que ambos regresen al primer equipo, independientemente de su rendimiento, lo que vulnera el principio de meritocracia propio del deporte.
Situación irreversible
La prensa inglesa ha bautizado a este grupo de jugadores descartados como la "Bomb Squad", un apodo que refleja la situación delicada en la que se encuentran. Este trato tiene un coste elevado para el Chelsea: 23 millones de euros al año, de los cuales 18 corresponden al salario de Sterling, uno de los mejor pagados del club, y 5 a Disasi. Esta cifra representa una carga financiera significativa para los Blues.
La PFA está investigando para garantizar que se cumplan los derechos de los jugadores. Mientras tanto, el Chelsea busca desprenderse de Sterling lo antes posible para aligerar su masa salarial, aunque el jugador no está dispuesto a aceptar grandes pérdidas económicas. Clubes como el Celtic de Glasgow han mostrado interés, pero el mercado de fichajes en Escocia, al igual que en otras ligas, no reabrirá hasta enero. Hasta entonces, el Chelsea deberá gestionar la situación con cuidado para evitar problemas mayores.
De no manejarse con transparencia y respeto hacia los contratos, el club, campeón del Mundial de Clubes, podría enfrentarse a sanciones o conflictos legales. La "Bomb Squad" no solo pone en entredicho la gestión deportiva del Chelsea, sino que también evidencia las tensiones entre los intereses económicos y los principios éticos en el fútbol moderno.
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