El inevitable cambio de ciclo que aguarda al FC Barcelona

El culebrón Neymar, la destitución de Ernesto Valverde, la pandemia… Diferentes sucesos han alargado lo que se intuía como inevitable desde Roma y Anfield. Pero queda todo un año hasta las elecciones.

Josep Maria Bartomeu ha hablado de mercado
Josep Maria Bartomeu ha hablado de mercado ©Maxppp

El verano se presenta más agitado de lo acostumbrado en Can Barça, donde las genialidades de Lionel Messi en los últimos años, unidas a un Real Madrid que no compitió la Liga en los dos cursos anteriores, maquillaron todo. Pero las costuras de los proyectos del FC Barcelona se vieron claramente en las noches fatídicas de Roma y Liverpool.

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Una vez puede ser casual. Dos ya es causal, síntoma inequívoco de un mal que no quiso verse, sino que estaba oculto. Muchas veces maquillado por intervenciones individuales de Lionel Messi o Marc-André Ter Stegen, dos de los pocos que se han salvado este tiempo. Pero ya este curso ni con el argentino da para ganar La Liga, pues el eterno rival subió el nivel de su bloque y el torneo doméstico se escapó irremediablemente en la última semana.

Un cambio de ciclo en stand-by

Se vio también en la Supercopa de enero, que acabó con el cargo de Ernesto Valverde. La pandemia paralizó todo, pero no hace ni un año que el club dio de nuevo muestras de mala gestión con el fichaje de Antoine Griezmann (ahora defenestrado por el actual entrenador) y el culebrón Neymar, que costó una catarata de dimisiones y salidas. Todo para nada.

La misma base que en el Triplete de 2015, más envejecida y con salarios más altos. A la que se suma Miralem Pjanic, ya sospechoso sin rendir por tener esas mismas condiciones. Y con las elecciones a un año vista en el que muchas cosas están en el aire, entre ellas la situación financiera de una entidad que tuvo que recurrir a los ERTE en momentos críticos.

Todo ello con un cambio que se espera pero que nadie quiere hacer, ya sea porque se antoja imposible o porque la directiva actual está incapacitada para ello. Un nuevo rumbo que este verano costará ver a causa de un mercado de fichajes más austero y complicado que de costumbre.

Reflexión sobre el modelo y la duda de Messi

Pero esos cambios deben ir más allá del banquillo, salidas o fichajes de jugadores. La entidad ha perdido el modelo donde se ha sentido cómoda y en el que se han cimentado sus mejores éxitos. Tampoco se está sabiendo gestionar la entrada en la recta final de su carrera del mejor jugador de su historia, ya con 33 años, pero con mucho fútbol todavía por delante.

No se trata de si traer a Neymar o a Lautaro Martínez, a uno u otro centrocampista. Se trata de volver al modelo original, tener paciencia con los canteranos, comprar lo que no se produzca en La Masía y sobre todo dar sentido a todos los movimientos. Y todo esto con las dudas crecientes sobre el futuro de Lionel Messi.

El FC Barcelona debe ventilar ya todos los estamentos del club para que el cambio sea lo menos traumático posible, aunque si el argentino acaba partiendo en 2021 esa salida se notará seguro. Queda un año por delante, elecciones a la vista y mucha incertidumbre general por las consecuencias de la pandemia y poco margen de maniobra para planificar. Veremos.

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