Liga de Campeones

Arsenal, un favorito que no convence

El Arsenal de Mikel Arteta atraviesa su momento más gris de la temporada tras una victoria agónica en Lisboa que deja más dudas que certezas sobre su candidatura a la Champions League.

Por Iván Vargas
2 min.
Viktor Gyökeres con el Arsenal @Maxppp

Los Gunners mandan en la Premier y avanzan en la Champions, pero las sensaciones son preocupantes. El equipo londinense parece haber recuperado esa vieja etiqueta de los años 90: el "Boring Arsenal". Aunque los resultados acompañan, el juego eléctrico ha desaparecido justo cuando se deciden los títulos en este 2026. La obsesión por el orden táctico y el repliegue defensivo está asfixiando la creatividad de un bloque que prefiere no arriesgar para no fallar.

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En el duelo ante el Sporting de Portugal, las carencias ofensivas quedaron retratadas. Martin Odegaard estuvo desaparecido y Noni Madueke terminó totalmente desactivado por la defensa lusa. Ni siquiera Viktor Gyökeres logró conectar con sus compañeros en una noche gris donde Leandro Trossard se perdió en guerras individuales. Solo la profundidad de banquillo salvó los muebles en el tiempo de descuento.

Fue un auténtico milagro en Lisboa. Un pase de Gabriel Martinelli encontró a Kai Havertz en el añadido para dar una ventaja injusta visto lo ocurrido en el césped. La prensa inglesa tuvo piedad tras el choque: "El Arsenal, salvado por sus suplentes", titula el Daily Telegraph, mientras que The Sun destacaba que los londinenses "robaron la victoria sobre la bocina".

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El muro de David Raya sostiene el sueño

El gran héroe del partido no fue un delantero, sino David Raya. El guardameta español sostuvo al equipo con 10 paradas decisivas, especialmente en un último cuarto de hora de asedio total. Tras los fracasos recientes en las finales de la FA Cup y la League Cup, el equipo llegó a estos cuartos de final de la Champions con muchas dudas y una inseguridad latente que Arteta intenta camuflar con pizarras tácticas.

El propio técnico vasco reconoció el alivio tras el pitido final: "Era un momento importante de la temporada dada nuestra situación. Teníamos algo que demostrar. Ayer hablé de identidad y es exactamente lo que pasó. Hubo un cambio de rumbo ante un rival de talla". Sin embargo, la realidad es que el Arsenal ya no tiene ese margen de superioridad de hace meses y vive al límite en cada eliminatoria.

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La gran incógnita ahora es saber si este fútbol laborioso y gris será suficiente para levantar la Orejona o si la falta de brillo acabará pasando factura ante rivales con más pegada. El equipo sobrevive, pero el camino hacia la gloria se antoja más empinado que nunca para los del Emirates.

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