El último verano no fue nada tranquilo para Diego Mariño y el actual tampoco parece que vaya a serlo. El año pasado, el guardameta hizo efectiva una cláusula de su contrato que le permitía marcharse cedido a un club de categoría superior. En un movimiento que enfadó mucho al Real Valladolid, el arquero se marchó al Levante. Los pucelanos reclamaron pero la justicia dio la razón al jugador.

Ahora Lucas Alcaraz busca portero y ha vuelto a pensar en él. Mariño, para evitar una situación como la del año pasado, renunció por escrito a la cláusula que ejecutó hace un año, por lo que si el cuadro granota quiere hacerse con sus servicios deberá negociar con el club vallisoletano. Por su parte, el futbolista de 25 años, que disputó 32 partidos la campaña pasada, está encantado con la posibilidad de volver al Ciudad de Valencia, según Las Provincias. De concretarse su desembarco, Jesús Fernández podría despedirse del equipo.