El último encuentro liguero que disputó el FC Barcelona fue ante el Mallorca. En el equipo balear se encontraba uno de los nuevos jugadores del Real Madrid: Takefusa Kubo (18 años). El centrocampista japonés antes de fichar por el conjunto blanco, había crecido en La Masía. Razón de sobra para llevarse la reprimenda desde las gradas del Camp Nou. Más allá de ello (y de la derrota), el jugador realizó un encuentro para enmarcar.

Según Mundo Deportivo, el futbolista tenía encaminadas sus negociaciones con la entidad azulgrana antes de su regreso a España, sin embargo, las pretensiones económicas del jugador y de sus agentes no fueron las esperadas. De esta manera Kubo se acercó al Real Madrid donde, de la mano de Florentino Pérez, contempló un proyecto futuro que le llamaba la atención en mayor medida. El jugador, tras finalizar el encuentro ante el FC Barcelona mencionó en zona mixta que «la afición tiene todo el derecho a pitarle». Razonables declaraciones.