Ayer Diego Simeone, tirando de épica, sentimiento y también de fe, alineaba como titular a Fernando Torres en Stamford Bridge. El Niño firmó una buena primera parte para el Atlético de Madrid, que acabaría empatando (1-1) y quedaría eliminado de la Champions League. Antes del final del dueño, el delantero era sustituido y se despedía del torneo.

Seguramente lo hacía también con el club colchonero, porque a sus 33 años, y teniendo en cuenta que su participación en el equipo es cada vez menor, se antoja complicado que siga el curso que viene. Acaba el de Fuenlabrada contrato en junio, Diego Costa llega en enero e incluso se ha especulado con que el internacional español pudiera irse en invierno.

Si se queda jugaría la Europa League, y tendrá en los próximos meses varias oportunidades para ganar al fin un trofeo con el club de sus amores. Porque los ha conseguido con otras escuadras, como por ejemplo los blues, con los que en 2012 se hacía con la preciada Champions League para completar su envidiable palmarés.

Quizás esta noche también haya sido su último partido en esta competición, dependiendo de cuál sea su futuro el curso que viene y si decide marcharse a un campeonato de otro continente. En cualquier caso, esta noche suena a despedida de Champions para un Fernando Torres que ha sido una de las estrellas indiscutibles de este torneo en la última década.