Comencemos aclarando varias cosas. Es probable que, de haber necesitado la victoria de manera imperiosa, Francia la hubiera conseguido porque ha demostrado tener una gran pegada en este Mundial. También hay que tener en cuenta que Didier Deschamps realizó varios cambios y aprovechó el partido para hacer rotaciones y probar diferentes posibilidades.

Esto provocó que los bleus jugaran todo el tiempo a medio gas, convencidos de que el gol llegaría tarde o temprano, y apoyados en su extraordinaria solidez defensiva y en su poderío físico en la medular. El guión se fue cumpliendo y también ayudó la selección de Ecuador, que apenas inquietó a Hugo Lloris.

Pero los americanos al final cosecharon un punto que, aunque no les sirve para nada, dignifica su salida de este Mundial. Y ese pequeño botín se lo deben en gran medida a la actuación de Alexander Domínguez, el mejor del encuentro sin duda. Y es que cuando un partido acaba sin goles es bastante fácil que se deba a la gran actuación de alguno de los arqueros.

Karim Benzema (27’), Paul Pogba (38’), Antoine Griezmann (47’), Matuidi (62’) y Loïc Rémy (87’), vieron como este desconocido cancerbero del LDU Quito les privaba de ver portería. Un consuelo, aunque sea mínimo, para los aficionados ecuatorianos que ven como su selección hace las maletas. Mientras tanto, los franceses se van con buenas sensaciones pero conscientes de que deben mejorar para no tener problemas ante Nigeria.