Se había especulado mucho a lo largo de los últimos días con los cambios que podía introducir Vicente del Bosque en la alineación, pero a la hora de la verdad, el técnico, que nunca ha sido muy amigo de cambiar las cosas -ni siquiera cuando van mal- decidió apostar por los mismos once futbolistas que venían de firmar dos convincentes victorias ante República Checa y Turquía.

A falta de modificaciones, lo que si varió fue el director de orquesta. Con Andrés Iniesta muy bien marcado - en especial por el joven Marco Rog- fueron Cesc Fábregas y David Silva quienes asumieron el mando. Ellos fabricaron el 1-0, que debió ser del catalán, pero que Álvaro Morata, por puro instinto de 9, empujó a la red cuando el balón se colaba.

El resultado se antojaba engañoso. España se manejaba bien en ataque, pero sus problemas defensivos eran evidentes. Gerard Piqué tenía que multiplicarse para tapar a un desdibujadísimo Sergio Ramos, y David de Gea daba síntomas de no encontrarse en su mejor día. De hecho, de un clamoroso error suyo pudo llegar el gol del empate, pero la sutileza de Ivan Rakitic fue salvada a medias entre Piqué y el palo.

Sin brillo en ataque, con dudas en defensa

Esta sensación de que las cosas no iban tan bien como parecían se fue acentuando con el paso de los minutos. Poco a poco los croatas se hicieron dueños del balón y aunque la Roja asomaba la cabeza de vez en cuando, eran los de Ante Cacic los que mejor interpretaban la partitura. Por eso, en realidad fue justo que llegara el empate antes del descanso. Nuevo desajuste atrás, balón colgado desde la izquierda, Sergio Ramos que no se entera una vez más y Nikola Kalinic, de tacón, envía el balón al fondo de las mallas.

La segunda parte fue una constatación de que España era otra. Menos brillante y más blanda. Sin noticias de Iniesta y con Cesc y Silva apagándose con el paso de los minutos, el partido se situó en el filo. Pudo decantarse a favor de los nuestros en el 70, pero Ramos completó su calamitoso encuentro fallando un penalti que el holandés Björn Kuipers se había sacado de la manga. Hay murieron las opciones españoles, porque Croacia, que había leído mejor el choque, sí que aprovechó su momento. Llegó en el 87, mediante una rápida contra que culminó Ivan Perisic con la colaboración de otro al que le habría venido bien un descanso, el toledano De Gea.

Intentó igualar el marcador la Roja en la recta final, pero su absoluta obcecación con el toque en horizontal, le llevó a casi despreciar la presencia de un rematador de la talla de Aduriz. Es cierto que David Silva pudo empatar en el último instante, pero también que el equipo no lo buscó como se requería. Y sin tablas, adiós al primer puesto. Y sin tablas, será Italia, sí la Italia rocosa y combativa de Antonio Conte, la que mida la verdadera capacidad de España para pelear por esta Eurocopa.

Por cierto, en el otro choque del grupo, Turquía apeló al orgullo y a la chispa que aportó el joven y talentoso Emre Mor para obtener su primera victoria del torneo y colarse en un tercer puesto que aún podría darle opciones de alcanzar los octavos de final. Burak Yilmaz y Ozan Tufan fueron los autores de los dos goles que envían a casa la República Checa.

Clasificación Grupo D

EquipoPuntosDiferencia goles
Croacia72
España63
Turquía3-2
República Checa1-3