El Atlético de Madrid arrancó la temporada con sensaciones más que positivas, incluida la remontada con el Eibar en el Wanda Metropolitano. Los pupilos de Diego Pablo Simeone aprovecharon los tropiezos de Real Madrid y FC Barcelona para abrir brecha en LaLiga Santander desde el comienzo, pero fue cediendo su ventaja en la tabla con la derrota contra la Real Sociedad y los empates frente a Celta de Vigo, Valencia o el cuadro merengue.

No obstante, el triunfo ante el Athletic de Bilbao evidenció una gran mejoría en el esquema de los rojiblancos, donde Koke Resurrección, Saúl Ñíguez (vio portería) y el propio Simeone salieron más que reforzados de la cita ante los leones. Jan Oblak volvió a dar claras muestras de ser uno de los arqueros más destacados del planeta, haciendo una intervención providencial en el minuto inicial a un testarazo de Iñigo Martínez.

De todos modos, el protagonista de la contienda disputada en el Wanda Metropolitano fue Ángel Correa. El rosarino, de 24 años, estuvo en la rampa de salida a lo largo del pasado periodo estival de traspasos, especialmente con motivo del interés de un grande de Europa que está en horas bajas: el AC Milan. La idea de los colchoneros era materializar el traspaso del argentino para incorporar a sus filas a Rodrigo Moreno.

Correa brilló con luz propia con el Atleti, una vez que Simeone se decantó por el joven futbolista en punta de lanza, acompañando a un Álvaro Morata que relegó a Diego Costa a la suplencia en la capital de nuestro país. La tesitura de Ángel es similar a la de un compatriota, en concreto Paulo Dybala, quien también está respondiendo a las mil maravillas a la confianza de Maurizio Sarri en la Juventus de Turín.