Por tercera temporada consecutiva, el Eibar volverá a competir en la máxima categoría del fútbol nacional. Aunque es cierto que el cuadro azulgrana se vio claramente favorecido por el descenso administrativo del Elche al término del curso 2014-2015, es justo destacar la habilidad y fortaleza que ha mostrado un club con tan bajo presupuesto (el pasado curso se quedó en 32 M€) y exigua masa social (alrededor de 4500 socios) para mantenerse en la élite.

La fortaleza deportiva del cuadro armero, un conjunto que el pasado curso no sufrió para mantenerse en Primera y que batalló sin complejos con otras entidades más poderosas, parte de su decidida apuesta por un técnico que hace del trabajo diario su mayor virtud, el vasco José Luis Mendilibar. El de Zaldívar no sólo supo conformar una escuadra en la que sacrifico y talento se mostraban absolutamente equilibrados, también mostró una extraordinaria capacidad para sacar partido a jugadores que o bien carecían de experiencia al máximo nivel (Borja Bastón o Sergi Enrich) o arrastraban una preocupante irregularidad (Keko y Adrián González son los mejores ejemplos). Y eso por no hablar de su habilidad a la hora de reconvertir a un Ander Capa que retrasó su posición para erigirse en uno de los mejores laterales diestros de la categoría.

Por si fuera poco, la directiva acertó de pleno con el fichaje de dos curtidos centrales como Iván Ramis y Mauro dos Santos y la contratación de los hasta entonces desconocidos centrocampistas Gonzalo Escalante y Takashi Inui, jugadores que aportaron las dosis de experiencia y calidad necesarias para que el cuadro armero viviese un curso con muchas más luces que sombras.

Como cabía esperar, el mercado estival ha traído consigo la marcha de algunos jugadores que han aprovechado las bondades de este singular equipo para impulsar sus carreras. Ése es el caso de Keko (rumbo al Málaga) y Saúl Berjón (UNAM), quienes se han unido a un Borja Bastón que ha regresado al Atlético de Madrid tras acumular 18 goles en 36 partidos de Liga.

Para paliar estas bajas y las de otros jugadores como Lillo, Jon Ansotegi, Mikel Arruabarrena, Izet Hajrovic, Xabi Irureta o Aleksandar Pantic, la directiva del Eibar ha actuado con rapidez y ha renovado la fórmula que tan buenos resultados le dio el pasado curso, la de combinar el fichaje de jugadores en trayectoria descendente, pero aún recuperables, con la de futbolistas con ganas de brillar en la máxima categoría. En el primer grupo encajarían las cesiones del centrocampista Pedro León (Getafe) y el meta Yoel (Valencia); mientras que en el segundo habría espacio para el central Florian Lejeune (procedente del Girona), el lateral diestro Jordi Calavera (Nastic), los centrocampistas Christian Rivera (Real Oviedo) y Rubén Peña (Leganés) o el delantero portugués Bebé (Rayo Vallecano). ¿Tendrá esta campaña el mismo efecto?