A última hora de ayer, la directiva del FC Barcelona confirmó la destitución de Ernesto Valverde y el desembarco de su sucesor, el cántabro Quique Setién. El nuevo preparador tendrá por delante el sensacional reto de al menos mantener el ritmo de consecución títulos del cacereño y de, por si fuera poco, devolver al cuadro catalán ese estilo de toque y posesión que tanto parecen echar de menos sus seguidores.

Aunque será el paso de las semanas el que dictamine qué jugadores han salido beneficiados con el cambio de entrenador, ya se puede intuir que el zaguero Junior Firpo será uno de ellos. El lateral zurdo, que jugaba un papel más bien secundario en los planes del Txingurri, se reencontrará en el Camp Nou con el técnico que impulsó su carrera en el Real Betis y que, de algún modo, propició su posterior aterrizaje en el combinado catalán.

«Junior progresará en el Barça porque tiene ganas y potencial para poder crecer. Le faltan cosas para mejorar, pero el Barça ha hecho una operación excelente. Junior tiene unas condiciones que las va puliendo. Hay cosas buenas que le van a venir muy bien. En este año y medio ha ido progresando y mejorando en conceptos.Ojalá triunfe. Me alegraré por él, le tengo cariño», reconoció el propio Setién en una entrevisa concedida a Catalunya Ràdio el pasado verano.

Eso sí, para poder apostar por el carrilero, Setién tendrá que manejar con sumo cuidado la situación, ya que un incremento del protagonismo de Firpo traerá consigo la suplencia de uno de los pesos pesados de la plantilla, el catalán Jordi Alba. Hasta ahora, el futbolista ha acumulado 774 minutos de juego repartidos en 10 partidos. Al término del curso llegará el momento de comparar y constatar si realmente el cambio de entrenador le ha sentado tan bien como se intuía.