Isco Alarcón (27 años) no disfruta como hacía en un pasado sobre el terreno de juego. Antes daba la sensación de encontrarse cómodo sobre el verde, mostrando un juego que maravillaba a la totalidad de la afición madridista. Resultaba incluso resolutivo en una gran cantidad de choques, gracias a sus asistencias mayoritaramente. Zinedine Zidane incluso llegó a sacarle un gran rendimiento en su primera etapa como técnico del equipo. Ahora parece que vive relegado, en un papel más secundario. Cuando tiene la oportunidad de volver a ser decisivo, no logra realizar un buen papel sobre el campo.

No es ilógico, dado que cuanta menor cantidad de minutos se acumulen, menos acostumbrado está un jugador al juego común del equipo. Además, las sensaciones no son las mismas que jugando con asiduidad. En el último encuentro liguero que ha enfrentado a Mallorca y Real Madrid, Isco empezó de inicio. No tuvo un papel muy destacado, coincidiendo en buena parte con varios de sus compañeros. Fue titular sí, pero de haber estado Gareth Bale o Luka Modric en condiciones de jugar no lo hubiera sido. A Isco le vendría bien un cambio de aires.

Un equipo que sepa sacar partido del de Arroyo de la Miel. Isco guarda mucho fútbol en sus botas y necesita minutos para poder demostrarlo. No es solo por liderar a la plantilla, algo de lo que podría ser capaz como ya hizo en sus primeras temporadas con la elástica blanca, sino porque se está jugando su participación de cara a la Eurocopa 2020 que se avecina. No son pocos los equipos que se encuentran detrás del centrocampista. El Manchester City ya ha intentado su fichaje en más de una ocasión (como recambio perfecto para David Silva), así como la Juventus de Turín o el FC Barcelona. Ahora mismo Isco debe pensar en lo mejor para él. Puede que ya lo esté haciendo. Se acerca el mercado de invierno.