Protagonista de una temporada pasada para enmarcar en la que logró todos los títulos en juego a excepción de una Copa del Rey en la que quedó apenado antes de lo esperado con el Celta de Vigo, el Real Madrid comenzó este curso siguiendo por la misma senda victoriosa. Así, la escuadra entrenada por Zinedine Zidane doblegaba al Manchester United de José Mourinho en la final de la Supercopa de Europa y pasaba por encima del FC Barcelona en la de España. Tanto es así que tras el 5-1 global un futbolista poco dado a los elogios a los blancos como Gerard Piqué reconocía que «En los nueve años que llevo en el club, es la primera vez que hemos sentido que el Madrid es superior a nosotros».

Mucho ha llovido desde entonces. Tanto como ha cambiado la situación de la escuadra merengue. A una distancia sideral del propio FC Barcelona en Liga (16 puntos), los blancos exhiben unos registros que nadie hubiera podido anticipar a comienzo de curso. Ni la salida de algunas piezas importantes en la rotación (casos de Álvaro Morata, Pepe, James Rodríguez o Danilo) podían hacer pensar en esta situación. Echando un vistazo a las cifras una vez concluida la primera vuelta, a expensas de la disputa del partido aplazado ante el Leganés, el Real Madrid suma 32 puntos por los 43 del pasado curso (también con un choque menos).

Las comparaciones son odiosas

En lo que a los registros goleadores se refiere, la escuadra de Zinedine Zidane ha recibido hasta la fecha 17 goles, los mismos que hace un año. Sin embargo, el gran hándicap está siendo la falta de capacidad goleadora. Y es que hasta la fecha tan solo se han marcado 32 goles, 16 menos que los 48 del pasado curso una vez concluida una primera vuelta que acabó con el Real Madrid de líder. Mientras Cristiano Ronaldo ya acumulaba a estas alturas de la 2016-2017 12 goles, sus registros en Liga de esta temporada se quedan en 4. Estas mismas cifras exhiben Gareth Bale, Marco Asensio e Isco. Es decir, entre los cuatro jugadores suman los mismos que el Balón de Oro un año atrás.

Hoy frente al Villarreal el Real Madrid ha dispuesto de un buen puñado de oportunidades para abrir el marcador en la primera mitad por medio tanto de Gareth Bale como del citado Cristiano Ronaldo. Sin embargo, la portería rival parecía tremendamente pequeña para los atacantes merengues y una y otra vez han visto como ninguna de las opciones se concretaba. Decidió apostar Zinedine Zidane por la dupla que conforman portugués y galés en ataque, junto a los cuales ubicó a un Isco que alternaba las posiciones con ambos. Por detrás, el trío habitual de Luka Modric, Toni Kroos y Casemiro. Pese a que los once futbolistas que partieron de inicio ya formaban parte de la plantilla de la temporada pasada, la sensación que deja el equipo es otra bien distinta.

Pese a contar con la pelota en un mayor porcentaje que el rival y generar ocasiones, éstas no terminan de ser tan claras como antaño. Además, según va avanzando el partido el equipo comienza a verse invadido por el nerviosismo y algunos futbolistas parecen crispados cuando cometen algún error, como es el caso del brasileño Marcelo. Con Isco convertido en una sombra del que deslumbraba la temporada pasada, Zidane decidió sentar tanto al malagueño como a Gareth Bale mediada la segunda mitad para que Marco Asensio y Lucas Vázquez disputaran los últimos 20 minutos de choque. Sin embargo, ni por esas. Pese a que el equipo intentó tirar de épica en la recta final se mostró incapaz de ver puerta e incluso vio como era el Villarreal el que finalmente se llevaba el gato al agua con la victoria y repetía una historia de la que ya hemos sido testigos en el Santiago Bernabéu con el Real Betis.