El pasado 25 se septiembre, y cuando menos se esperaba, se confirmó que Isco debería estar alejado de los terrenos de juego durante algunas semanas. El motivo no fue otro que la operación de apendicitis a la que tuvo que someterse el futbolista malagueño. Desde entonces, un Real Madrid que vivía un momento dulce y venía de protagonizar el mejor partido de la temporada contra la Roma (3-0) y doblegar el Espanyol (1-0) entró en barrena.

Los cuatro partidos en los que el malagueño no ha estado sobre el césped han concluido con tres derrotas y un empate, lo cual deja bien a las claras la situación del equipo merengue y la importancia que tiene el internacional español para un Julen Lopetegui para el que también fue clave en la selección nacional.

El primer bofetón en la cara fue por parte de un Sevilla que se impuso por 3-0 en el Sánchez Pizjuán, tras lo cual se empató en casa con el Atlético de Madrid (0-0) y cayó derrotado en Rusia con el CSKA (1-0). El pasado fin de semana se continuó con este ciclo funesto con una derrota en Mendizorroza ante el Alavés (1-0). De este modo, son prácticamente siete horas en que el campeón de Europa no ve puerta.

Ya sobre el césped de Valdebebas junto a Marcelo, el regreso de Isco Alarcón se presenta como una de las mejores noticias que puede recibir un Real Madrid que lucha por salir del bache en los próximos choques ante Levante y Viktoria Plzen con vistas al envite ante un FC Barcelona que se plantea como vital para el futuro del entrenador de Chamartín.