Con todos los focos apuntando a Neymar estos días en China, el PSG finalizaba su stage de pretemporada con la disputa del primer encuentro oficial del curso. Este primer sábado de agosto la escuadra francesa, campeona de la Ligue 1, quería tomarse la revancha de un rocoso Rennes que ya le dejó hace varios meses sin la Copa de Francia, al derrotarlo en la final. Y el escenario, atípico sin duda pero no novedoso en este torneo, era la ciudad china de Shenzhen. Ya en otras ocasiones la Federación Francesa ha sacado este torneo fuera de sus fronteras y parece que la fórmula se repite en muchos países.

Sin el brasileño en el equipo de Thomas Tuchel (ha empezado a entrenarse recientemente tras su lesión), y con los dos flamantes fichajes españoles titulares (Ander Herrera y Pablo Sarabia), los parisinos buscaban su primer título del curso. Así, en pleno verano y a una semana de comenzar la Ligue 1, y quien sabe si de conocer definitivamente lo que pasa con su estrella. Pero las cosas no les iban a salir como esperaban en la primera parte. El plan del preparador alemán funcionaba porque los bretones apenas salían de su área, pero encontraron premio al adelantarse en el marcador por medio de Hunou. Fue casi la única incursión de este club en el área rival en todo el primer acto, pero con mucho acierto. Antes del gol en ese minuto 13, Thilo Kehrer había estrellado un cabezazo en el larguero. El caso es que los parisinos, con la pelota siempre, intentaban por todos los medios romper la férrea defensa rival. Pero, o bien fallaban en el pase decisivo, o en controles en posiciones de peligro. Kylian Mbappé no parecía tener su día, como tampoco un desaparecido Edinson Cavani. A Sarabia se le veía falto de entendimiento con Meunier en su banda y Juan Bernat era un cuchillo poco afilado por la izquierda. De maner que el Rennes ganó el descanso con una notable ventaja.

Pero el equipo bretón defendía su renta muy retrasado, de manera que en algún error era inevitable que el castillo de naipes se viniera abajo. Y lo consiguió Marquinhos, que con un magnífico pase encontraba a Pablo Sarabia en un desmarque de ruptura perfecto, para que el centrocampista español sirviera posteriormente el tanto en bandeja a un siempre oportuno Kylian Mbappé. El delantero francés no dejó de intentarlo en toda la segunda parte, demostrando que tiene algo más que lo diferencia del resto: cambios de ritmo, desequilibrio, un gran disparo... Lo más complicado estaba hecho para el PSG, que a partir del empate remó con viento a favor en esa segunda parte. El gol había llegado al filo de la hora de partido, y poco después era el recién ingresado Ángel Di María quien anotaba el segundo con un gran lanzamiento de falta directa. El argentino, que había sido suplente, se reivindicaba de esta manera con un buen gol. Otra gran noticia para Thomas Tuchel. Ya en el tramo final del partido el Rennes intentó acosar la meta parisina pero sin éxito. El PSG levanta su primer trofeo de esta nueva temporada.