En España, muchos aficionados se quejan amargamente del dominio que suelen ejercer Real Madrid y FC Barcelona, dos clubes a los que últimamente sólo ha logrado poner en aprietos el Atlético de Madrid. En Italia, hacen lo propio con la Juventus, equipo que va camino de conseguir su séptimo Scudetto consecutivo. En Alemania, es el Bayern Múnich quien amarga a los seguidores del resto de equipos y en Francia, por poner un ejemplo más, es el París Saint-Germain quien, a fuerza de millones, está empezando a cabrear al resto de escuadras.

En otros lugares de Europa, este dominio implacable también es ejercido por otras escuadras seguramente menos mediáticas, pero igual de insaciables. Sin ir más lejos, en Austria, es el RB Salzburgo quien suele acabar con la paciencia de todos aquellos entusiastas del país centroeuropeo que no simpatizan con el club controlado por la conocida marca de bebidas energéticas.

En los últimos 20 años, los Die Bullen han sumado 9 títulos de Bundesliga y 5 ÖFB Cup, unos datos que evidencian su potencial, pero que resultan aún más llamativos si tenemos en cuenta que de los entorchados ligueros, cinco han llegado de forma consecutiva en las últimas cinco campañas, y de los coperos, nada menos que cuatro. De hecho, sólo la derrota ante el Sturm Graz en la última final (1-0), disputada la pasada semana, ha evitado que el equipo de Marco Rose celebrase su quinto doblete consecutivo.

El mérito contraído por el cuadro de Graz es enorme. No sólo por haberse adjudicado el torneo copero ante un rival que les supera en presupuesto y calidad de plantilla, también por haber sido prácticamente el único conjunto que ha podido seguir mínimamente su estela en el campeonato liguero, y que allá por el mes de agosto, cuando los de Salzburgo acumulaban 12 partidos seguidos sin conocer la derrota, fueron capaces de también superarles por la mínima en la sexta jornada del torneo (la siguiente derrota del RB no llegó hasta abril, en Europa League)..

El cuadro actualmente dirigido por Heiko Vogel, que se alzará finalmente con el subcampeonato, se adjudicó, gracias al gol de Stefan Hierländer, la que es su quinta ÖFB Cup de una historia en la que también hay sitió para tres campeonatos ligueros y evidenció que, aunque sea menos veces de las que nos gustaría, aún queda por Europa algún David capaz de derrotar a Goliat.