Joey Barton es uno de esos jugadores más conocidos por sus andanzas extradeportivas que por su rendimiento dentro del terreno de juego. Aunque se trata de un futbolista que ha ofrecido un nivel más que notable en clubes como Manchester City, Newcastle, Olympique de Marsella o Queens Park Rangers, su tendencia al conflicto siempre ha pesado más que su considerable talento. «Durante 32 años que llevo en este mundo, estoy buscando un sentido a mi vida, y esto a veces me ha llevado a algunos lugares oscuros, como a una celda de la cárcel», explicó.

El desagradable episodio que le metió entre rejas tuvo lugar en diciembre de 2007. El jugador fue acusado de agredir a varios jóvenes en un centro comercial de Liverpool y el juez le condenó a seis meses de prisión de los que sólo terminó pasando 74 días tras depositar la correspondiente fianza.

Pero aquel incidente no fue ni el primero ni el único. Anteriormente ya había sido sancionado por liarse a puñetazos con su compañero Ousmane Dabo, por morder a otro futbolista que discutía con un hincha o por apagar un cigarrillo en el ojo de otro jugador con el que compartía vestuario en el City.

«He utilizado una gran cantidad de energía oscura que había en mí para construirme a mí mismo como jugador de fútbol. Si yo fuera una persona equilibrada, nunca habría sido un atleta de alto rendimiento. Había jugadores mucho más técnicos y talentosos que yo, pero yo tenía la capacidad de utilizar mi ira. He utilizado la ira como un propulsor, como mi combustible», reconoció.

El alcohol y otras confesiones

El indomable carácter del británico también tiene mucho que ver con sus coquetos con el alcohol, una sustancia que marcó el arranque de su carrera. «Bebí mi primera copa de alcohol a los diecisiete años y no me gustó el sabor que tenía. A los 22 años, volví otra vez y me encontré con que la sustancia me daba un verdadero confort. Yo estaba bajo presión cuando estaba evolucionando en el Manchester City y recuerdo haber hecho un mal partido que me sacó del equipo. El fútbol es muy versátil. De una semana a otra, se puede pasar de héroe a nadie», confesó.

Por cierto, en la interesante entrevista concedida al Daily Telegraph, el jugador también desveló por qué todo el mundo le conoce ahora como Joey. «Cuando jugué mi primer partido con el City (2003), leí que me habían puesto Joey Barton. Nadie me había llamado Joey hasta el momento, la gente de mi familia me llamaba Joe o Joseph. Entonces adopté el nombre artístico. Joey es mi personaje público. Estamos en un espectáculo, es importante proteger mi parte sensible y vulnerable», relató.

Alejado del conflicto en los últimos tiempos, Barton se mantiene hoy por hoy como uno de los puntales del QPR, conjunto con el que el pasado curso disputó 39 partidos y con el que en la presente temporada ha arrancado como titular en los tres primeros choques de Premier League.