Casi desde que arrancó el curso, Arsene Wenger ha implorado la llegada de un nuevo zaguero. El técnico era consciente de las limitaciones de su plantilla en el apartado defensivo y las lesiones sufridas por algunas de sus piezas en los primeros compases terminaron por confirmar sus peores augurios y le obligaron a tirar de jugadores con poca experiencia a sus espaldas (el español Héctor Bellerín) o a reconvertir al habitual lateral zurdo Nacho Monreal en una especie de chico para todo.

Ahora, tras tantear a decenas de candidatos, la directiva del cuadro londinense ha logrado satisfacer al fin los deseos del preparador alsaciano con el fichaje de un central en franca progresión, el canarinho Gabriel Paulista.

Reclutado por el Villarreal en el verano de 2013, el defensa tuvo que superar un duro proceso de aclimatación antes de consolidarse en los onces iniciales de un submarino amarillo con el que ha logrado acumular finalmente 50 partidos oficiales en poco más de temporada y media.

El brasileño, de 24 años, ha destacado en la Liga española por su atractiva mezcla de poderío físico y manejo de balón, dos cualidades que deberían servirle para acumular una buena cantidad de minutos en la Premier League.