Vuelve la Premier League. Y lo ha hecho con la puesta en escena del Liverpool, subcampeón del pasado curso que ha demostrado tener toda la maquinaria engrasada para volver a brillar en la competición doméstica y encontrarse en disposición de pelear nuevamente con el título con el Manchester City de Pep Guardiola. Así, el campeón de Europa se ha deshecho sin excesivos problemas de un Norwich que ha sido incapaz de frenar las acometidas del equipo entrenado por Jürgen Klopp.

Con un once formado por nueve de los once hombres que salieron de inicio en la final de la Liga de Campeones ante el Tottenham, la escuadra de Anfield ha salido avasallando y a los apenas 7 minutos ya iban por delante en el marcador. Fue por medio de un Grant Hanley que introdujo en su propia portería un centro de Divock Origi y despejaba el camino de la victoria para los locales.

Lejos de conformarse, los reds siguieron avanzando y en el 19 Mohamed Salah multiplicaba por dos la diferencia aprovechando una asistencia de Roberto Firmino para convertir prácticamente en misión imposible que el Norwich lograra llevarse algún punto de Anfield. Precisamente el futbolista egipcio botaba el córner que Van Dijk convertía en el tercero (3-0) por medio de un espléndido testarazo. Era apenas el minuto 28 pero el Liverpool ya había dado buena cuenta del recién ascendido. Sin embargo, hubo tiempo para más. Cuando la primera parte apuraba su recta final, llegó el cuarto. Con un Adrián que había tenido la oportunidad de debutar bajo los palos debido a una lesión del brasileño Alisson, en esta ocasión el autor del gol fue el belga Divock Origi, uno de los más activos del Liverpool en la primera mitad y que aparecía en el punto de penalti para rematar un pase absolutamente sensacional de Alexander-Arnold. El Norwich hacía aguas en defensa el equipo de Merseyside olía la sangre.

La segunda mitad siguió el mismo guion que ya se había escrito en los primeros cuarenta y cinco minutos: el Liverpool monopolizaba el control del esférico y generaba un sinfín de oportunidades. Sin embargo, al contrario de lo que sucediera en el primer tiempo, el equipo de Klopp no tuvo una puntería que le hubiera permitido firmar una goleada que hubiera dejado muy tocado al recién ascendido. Así, las ocasiones locales se sucedían (Henderson, Firmino, Salah, Mané e incluso Alexander Arnold pudieron ampliar la ventaja) pero curiosamente fue el Norwich el que vio puerta. Fue en el minuto 64 por medio de Teemu Pukki, que aprovechando un pase de Emi Buendía ponía el 4-1 con el que acabaría el partido.

Ha sido, sin duda alguna, un partido plácido para el actual subcampeón de la Premier League en su regreso a la competición doméstica y que dejará muy satisfechos a los aficionados del cuadro red después de un mercado estival tremendamente tranquilo en el que no se ha apostado por rutilantes incorporaciones.