En la tarde de ayer se dio oficialidad a un fichaje cantado, el de Thiago Alcántara por el Bayern Múnich (ver artículo). En un primer momento, todos los medios aseguraron que los germanos habían abonado unos 25 M€ para cerrar su contratación, sin embargo, la directiva bávara elaboró un comunicado en el que aseguraba que el montante de la operación era de sólo 20 M€.

Para explicar la diferencia entre una cifra y otra hay que tener en cuenta que el FC Barcelona considera que en el precio final también entra la valoración del partido amistoso que disputarán ambas entidades, y en el que la recaudación recaerá en manos del club alemán, y el montante de ficha al que ha renunciado el jugador para ponerse a las órdenes de Pep Guardiola. Si el primer concepto está tasado, de algún modo, en 1 M€, y el segundo, en 4 M€, la suma nos daría los 5 M€ de la discordia.

En realidad, al engordar las cifras, el Barça pretende lavar una imagen que quedó seriamente dañada tras la venta de David Villa. Y es que, pese a que el club se esforzó por explicar las bondades del negocio, lo cierto es que a día de hoy sigue costando entender qué hay de beneficioso en obtener un máximo de 5,1 M€ por un ariete que supuso un gasto de 40 M€.