Salzburgo 0 - 2 Liverpool

Quizás pocos se acuerdan del año pasado, pero el Liverpool que se proclamaba campeón de Europa en Madrid tras una remontada espectacular en semifinales ante el FC Barcelona, estuvo a punto de quedar fuera de juego en la primera fase. En un último partido dramático como el que hoy afrontaban los de Jürgen Klopp en su visita a una de las gratas sorpresas de la competición: el Salzburgo. Un equipo con Erling Haland, figura del torneo y delantero que marcará época en el continente. El noruego, bien secundado por el asiático Minamino, fue la punta de lanza de un equipo valiente, que intimidó en la primera parte a los reds con sus armas: presión alta, mucha intensidad y avasallar al rival sin dejar que pensara. Solamente les faltó a los austríacos el gol, ya fuera por alguna intervención milagrosa de Alisson o por falta de decisiones correcta en los metros finales.

Pero desde luego que los ingleses, líderes incontestables en Inglaterra y escuadra referente a nivel planetario en la actualidad, sufrieron de lo lindo hoy. Bien pertrechados en defensa, supieron poco a poco ir capeando el temporal, y cada vez que salían de la cueva mostraban los dientes por medio de Mohamed Salah o Sadio Mané. Cerca estuvo el egipcio de acabar con la agonía en la primera parte (la derrota eliminaba a los británicos combinada con el triunfo del Nápoles), pero estuvo más errático de lo acostumbrado hasta el segundo acto. Eso sí, pese a la gran intensidad inicial de los austríacos, que se mantenía con interesantes fogonazos en ataque, mostraban debilidades en defensa, especialmente por el lado del ex sevillista Maximilian Wöber.

Con el marcador sin movimiento en el primer acto, en la segunda parte se fue imponiendo la lógica y también la calidad del vigente campeón. Tras unos minutos de nervios en la reanudación, el Liverpool encontraba al fin el gol de la tranquilidad en el 56’, al rematar Naby Keita a puerta vacía una bonita jugada coral en la que se vieron mejor que nunca las carencias defensivas del Salzburgo. Y, sin apenas tiempo para reponerse, era Mohamed Salah el que ampliaba diferencias y dejaba el partido visto para sentencia. Porque los ingleses no fueron seguramente mejores hoy pero supieron jugar bien su partido y aprovechar sus oportunidades para liquidar el choque, en apenas 2 minutos. La pegada de los reds, de nuevo resultaba letal.

No se rindieron en cualquier caso los locales, que siguieron merodeando el área de Alisson aunque cada vez con menos asiduidad y esperanzas. El partido se convirtió en un correcalles que beneficiaba a Liverpool, que sin embargo no terminó de golear como podría haberse esperado. Al final los campeones de Europa, con más suspense seguramente del esperado, logran acceder a la siguiente ronda y además como primeros de grupo. Una amenaza más en el sorteo para el Real Madrid. El Salzburgo, por su parte, queda tercero y será todo un hueso en la Europa League, siempre que mantenga a sus figuras en enero...

Nápoles 4 - 0 Genk

Jugando en casa y dependiendo de sí mismo para acceder a octavos de final, el Nápoles se media al último de este apasionante grupo, un Genk ya sin nada en juego. Oportunidad por tanto inmejorable para que los de Carlo Ancelotti aparcaran esta tarde sus diferencias y remaran todos juntos desde el inicio con el objetivo de acceder a la siguiente fase. Y parece que se pusieron pronto las pilas, pues un hat-trick de Arkadiusz Milik en apenas 37 minutos dejaba el choque visto para sentencia.

Se aprovechaba el polaco en primera instancia de un fallo garrafal de la zaga belga para poner la tranquilidad en San Paolo con apenas 3’ de juego disputado. Los partenopeos imponían su mayor pegada, y jugaron todo el primer acto con una gran tranquilidad, especialmente conforme fueron cayendo las otras dianas, ambas del delantero polaco, que será uno de los hombres de la jornada. El tercero, de penalti, poco antes del descanso sentenciaba un duelo en el que los belgas se acercaban al área local, pero en pocas ocasiones y sin acierto.

Con el choque por tanto decidido, la segunda parte fue simplemente un transcurrir de tiempo en el que los italianos buscaron aumentar la goleada para jolgorio de su público y mientras esperaban noticias de Austria. Sería Dries Mertenes, de penalti en el 74’, el que anotaba la cuarta diana de un choque que desde el primer acto ya tuvo poca historia. Porque el partido terminaría así, con el Nápoles con los deberes hechos y la segunda plaza amarrada.

- Aquí puedes consultar la clasificación final del grupo E