Real Sociedad 2 - 2 FC Barcelona

Mientras buena parte de la atención de la semana se la lleva el Clásico del miércoles, tanto Real Madrid como FC Barcelona tenían este fin de semana importantes salidas en Liga, con los mismos puntos en juego. La de los catalanes era la visita al cuarto clasificado de la competición, una Real Sociedad que ha maravillado en el primer tercio de la temporada con buen fútbol y que ha armado un equipo sumamente competitivo. Y un escenario complicado para los culés, que si bien en las dos temporadas con Ernesto Valverde lograban imponerse, habían estado anteriormente una década sin poder ganar allí. Por tanto un duelo apetecible para iniciar la tarde del sábado, y que desde luego comenzó con un ritmo infernal.

Como tantos equipos han logrado hacer antes, una buena presión alta fue sumamente efectiva para que los donostiarras desactivaran a los campeones en la primera parte. Impidieron en muchas ocasiones una salida fluida de la pelota y acumularon grandes ocasiones. Liderados por un genial Martin Odegaard (el noruego está ya para el Real Madrid), los azulgranas sufrieron una vez más en defensa fuera de casa y en esta ocasión era Gerard Piqué quien se erigía en salvador en numerosas oportunidades. Aunque no pudo evitar el gol de los locales, que se adelantaban en el 12’ al transformar Mikel Oyarzabal un penalti tonto de Sergio Busquets por agarrón en un saque de esquina. Una de esas decisiones que generan polémica y rellenan tertulias televisivas. El tanto sustentó la gran primera parte de los txuri urdines, que sin embargo no fue suficiente para irse al descanso con ventaja.

Porque la escuadra culé tiene pegada, y es capaz de hacer goles con poco. Aunque lo cierto es que todo ese acto estuvieron buscando una jugada como la que acabó con el empate de Antoine Griezmann en el 38’. Salir de la presión rival, tener terreno para correr y allí, con espacios, el francés se desenvuelve cómodamente, como ya vimos tantas temporadas en el Atlético de Madrid. Además, en un escenario que conoce bien fue capaz de batir con una definición sutil a Remiro, para igualar un choque que hasta entonces tenía color blanquiazul. Una diana que era todo un jarro de agua fría para los vascos.

La MSG amenaza y Ter Stegen falla

El tanto del empate tuvo sin duda el efecto contrario para los visitantes, que se animaron tras encontrar la fórmula al fin para hacer daño a su rival. Sus centrales y Sergio Busquets veían con más facilidad a sus delanteros a la espalda de la zaga local. Y de hecho el mediocentro de Badía encontraba a Lionel Messi en un nuevo fallo de coordinación de la defensa donostiarra, con un magnífico pase que dejó al argentino solo, quien a su vez regalaba el tanto a Luis Suárez (48’). El uruguayo ponía por delante a los azulgranas, que en poco tiempo daban la vuelta al marcador y gozaron desde entonces de las mejores ocasiones. Especialmente una parada de Alex Remiro a Antoine Griezmann y un remate de cabeza de Gerard Piqué a la salida de un córner, que no entró de milagro.

Pero como los catalanes perdonaron en esos que fueron sus mejores minutos, el fútbol volvió a abrirnos un partido emocionante. Y es que, en una de las pocas ocasiones que los vascos lograron asomarse al área de Marc-André Ter Stegen, Alexander Isak encontraba premio con un gol de pillo, donde aprovechó un fallo del meta alemán y la pasividad de la zaga culé. Era el 62’ y el partido abría un escenario completamente nuevo con media hora por delante. Y es que la Real Sociedad se creció, su grada también y los nervios se apoderaron en cambio de los visitantes. En esos minutos y de nuevo con Odegaard a los mandos, la escuadra donostiarra acumuló de nuevo varias acciones de peligro, especialmente rondando el 70’.

El partido no fue decayendo en intensidad conforme avanzaban los minutos porque ambos contendientes buscaban el triunfo, lo que dejó un rosario de acciones de peligro y espacios por doquier. Se encaminaba por tanto el duelo a esa fase en la que un gol resultaría decisivo para declinar la balanza. Pero no llegó, y en el tramo final del encuentro llegaba la jugada que seguramente dará que hablar, ya que en el descuento Gerard Piqué reclamó penalti por un agarrón de Diego Llorente, similar al de la primera mitad. El árbitro lo tuvo claro y el VAR no entró en juego, de manera que los catalanes acabaron protestando esa jugada. Aunque finalmente son dos puntos menos para los azulgranas, que podrían dejarlos como segundos si mañana el Real Madrid gana en Mestalla antes del Clásico.

Dará mucho que hablar la jugada final, pero en el conjunto del partido el empate es sin duda alguna lo más justo. Las dudas vuelven a Can Barça antes del partido decisivo ante los merengues, que tienen la oportunidad de llegar por delante al Clásico mañana. O quizás el empate acabe siendo bueno mañana por la noche... En cualquier caso vuelven ahora las dudas al equipo azulgrana tras varias semanas en las que los fantasmas parecían estar espantados.