Duras han sido las críticas emitidas a este Sevilla por la contundencia goleadora de la que no han hecho gala sus delanteros esta temporada. La presencia en ataque deLuis Muriel y Wissam Ben Yedder no ha repercutido con la exigencia que el club hispalense demandaba para dirigir al equipo en sus aspiraciones, y se pensaba que esto iba a suponer un lastre definitivo para conseguirlas.

Pero durante la noche de ayer, todos los fantasmas se despejaron, el conjunto de Nervión se reencontró con la mejor versión de sus miembros y apareció la figura del delantero galo ex del Toulouse para reivindicarse de la mejor forma, para teñir de oro los bordes del libro de la historia de un Sevilla que sigue creciendo a pasos agigantados a pesar de no ser ese equipo que enamoraba a toda la sevillanía con su juego, pero que lo sigue haciendo a base de resultados. Resultado que llegó, ¡y de qué manera! en el Teatro de los Sueños, el escenario idílico.

En el nombre del gol

Wissam Ben Yedder se encargó de ser la referencia del Sevilla y el verdugo para el Manchester United. Primero, con un latigazo que hacia inútil la estirada de David de Gea y que batía la que dio síntomas de ser una portería maldita, en la que no fue capaz de entrar ningún balón en el encuentro de ida para pesadilla de Luis Muriel. Después, con un cabezazo en el que estuvo muy flojo en la marca Ashley Young y demasiado listo el francés, el conjunto hispalense hacía el segundo. Dos goles que sirvieron para doblegar al potente equipo de los red devils y de un José Mourinho que observaba inverosímil el transcurso de los acontecimientos.

La escuadra andaluz cerró una de las mejores noches de su larga historia conquistando por primera vez el pase a cuartos de UEFA Champions League, en un duelo en el que pocos le otorgaban el papel de favorito y donde volvió a demostrar que su ambición no tiene límites, siendo capaz de aspirar a lo más alto. Las dudas respecto al gol, tras lo acontecido en Old Trafford, quedarán en un segundo plano ante la importancia que estos han tenido. Sevilla se siente libre para soñar.