Hay que remontarse hasta 1998 para situar a Chipre dentro del mapa futbolístico español. Fue con la derrota de nuestra selección en Larnaca por 3-2 frente a un equipo repleto de futbolistas aficionados que en su mayoría jugaban en la modesta liga de este país. El combinado nacional, por aquel entonces entrenado por Javier Clemente, no era el equipo de moda que ahora seduce a medio mundo con dos Eurocopas y un Mundial, sin embargo, la derrota escoció y mucho en nuestro país. Justo lo contrario sucedió en esta isla dividida entre una mayoría griega y el norte, turcomano.

Casi por arte de magia, y con una notable dosis de moral, la selección de Chipre dio un importante paso adelante y empezó a hacer frente a selecciones de nivel mucho más notable, sobre todo en su estadio, como son los casos de Alemania, Portugal (con las que empató) o Irlanda y Gales. Esto mismo se extendió a sus clubes, siendo el caso más paradigmático el del Apoel, conjunto que tomó el testigo de un Anorthosis (primer equipo que disputó la Champions League) y en 2012 alcanzó los cuartos de la final del máximo torneo continental tras superar a Oporto, Zenit de San Petersburgo y Shaktar Donestk en la fase de grupos y Olympique de Lyon en octavos. Finalmente, el Real Madrid fue su verdugo.

El paso al frente

En su constante intención de seguir evolucionando en el panorama internacional, los clubes de Chipre se han fijado en nuestros jugadores, hasta tal punto de convertirse, tras Inglaterra y Grecia, en el tercer destino preferido por el futbolista español, ya que podemos encontrar hasta 27 futbolistas allí.

«Es un escaparate importante. Al final, la gente se piensa que Chipre no existe. Sin embargo no es así: Si vas allí un fin de semana te encuentras con ojeadores de equipos de Israel, Polonia, Ucrania o Grecia que están viendo partidos. Ellos saben que hay buenos futbolistas, que no son económicamente caros y a los cuales se puede acceder. Sin ir más lejos, el Legia de Varsovia fichó el pasado verano a un delantero y un central del AEL (Junior, Orlando Sá) y un centrocampista del APOEL (Hélio Pinto)», nos comenta Luis Alonso, agente que ha llevado a este país a un más que notable número de futbolistas desde España.

A este desembarco, además del propio interés de los clubes chipriotas, también ha colaborado la situación que se vive actualmente en nuestro fútbol, pues «España siempre ha sido un país muy importante desde el punto de vista futbolístico y ha sido muy complicado durante los últimos años que jugadores de nuestro país se marcharan fuera. Ya en los últimos 3 o 4 años estamos viendo ya que esto ha cambiado. Evidentemente todo el mundo se fija en países como Inglaterra o Alemania, pero ahora otros países como Chipre, Grecia o Tailandia ya existe la posibilidad de fichar españoles», relata dicho agente.

«Antes no se podía porque en España los futbolistas lo tenían todo, pero ahora la situación ha cambiado, sobre todo económicamente: En Segunda División ahora se cobra lo que se cobraba en Segunda B hace 7 u 8 años, e incluso menos. En los países extranjeros saben que en España la situación es mala y son conscientes que hay jugadores en Segunda B que podrían jugar en el 70 - 80% de las ligas del resto del mundo», añade.

Luis Morán

La notable imagen del fútbol español, a raíz sobre todo de los éxitos de nuestra selección, también debe ser tenida entre las grandes claves, como nos relata Luis Morán (26 años), centrocampista del Ermis que vive su segunda experiencia en Chipre tras haber pasado por el AEK como cedido en la temporada 2011/2012: «Cada vez hay más futbolistas jugando en el extranjero. El éxito de la selección se conoce en todo el mundo y actualmente el jugador español está bien visto. Además, aquí se sigue mucho el fútbol español. Clara muestra es que vas paseando por la calle y te encuentras a gente con la camiseta de Real Madrid o FC Barcelona».

Completamente integrado en la vida de la isla, y finalista de Copa, el ex del Sporting de Gijón destaca la cultura entre las claves que identifican España y Chipre, pues «Son dos países muy parecidos en su mentalidad. Tienen el clima mediterráneo, así que tienen muchos rasgos en común, aunque aquí hay un problema, ya que al estar el país dividido la zona ocupada por los turcos es un poco más cerrada en ese aspecto».

Pulpo Romero

También señala la cultura como clave de esta identificación Pulpo Romero, portero del AEL, uno de los conjuntos de referencia en Chipre (actualmente es segundo en la tabla) y donde llegó el pasado verano tras un paso por el AEK. «Tenía la oportunidad de quedarme allí o venir a este equipo. Cómo sabía que aquí tendría la oportunidad de luchar por el campeonato, la opción de meterme en Europa fue clave», reconoció.

Así, el que fuera portero de Orinhuela se muestra sorprendido por la vida en el país, pues «Cuando llegué pensaba que iba a ser más cerrado. Sin embargo no es así. Es una cultura muy mediterránea: la comida, la gente en la calle, los cafés… lo cierto es que el clima ayuda mucho. También tiene raíces inglesas, y es muy turística, sobre todo entre los meses de mayo y octubre». De cualquier modo, también hay que acostumbrarse a otros factores: «Lo primero, que se conduce por la izquierda, que es muy chocante al principio. Además todo el mundo habla en inglés, aunque el idioma es el griego. Al principio me costaba un poco, pero ahora mi nivel es bastante bueno y estoy intentando aprender algo de griego».

Urko Pardo

Pero si hay alguien que ha pasado por todas las fases de adaptación, ese es Urko Pardo, portero del APOEL (líder de la clasificación y máximo favorito al título) que se encuentra disputando su tercera temporada en Chipre tras pasar por Steaua (Rumania), Olympiakos (Grecia) y el cual destaca entre los factores que le llevaron al cambio de aires que «En España, al acabar mi contrato con el FC Barcelona se me plantearon distintas ofertas para seguir jugando en nuestro país, pero a mi juicio ninguna me haría crecer como futbolista. Entonces, decidí probar fortuna en el extranjero».

Además, el canterano culé –que llegó al conjunto chipriota por petición expresa del técnico Jovanovic y formó parte de la histórica plantilla que alcanzó los cuartos de Champions en 2012 destaca el calor de la afición como uno de los factores más importantes de la cultura futbolística del país. «La afición me ha tratado fenomenal. Aquí siento el cariño de la gente por donde voy», reconoció antes de añadir que «Mi estancia aquí está siendo fantástica. El país es un paraíso y Apoel es el equipo más grande de Chipre. Es un sitio espectacular para vivir con la familia».

Hugo López

Hugo López disputa actualmente su primera temporada en Chipre. Criado en La Masía, el futbolista desembarcó el pasado verano en el Paralimni después de pasar por Portugal, Bulgaria e Israel. Gracias a su gran rendimiento no tardó en llamar la atención de un Apollon que apostó por su fichaje el pasado mes de enero. Para él, el nivel de los equipos es mucho mayor del que cabría esperar. «Sin duda alguna, los equipos de arriba son equipos de Primera División de España. Son equipos que estarían en posiciones de media tabla para abajo. Se trata de equipos que juegan competiciones europeas y ganan partidos», añadiendo además que el estilo de estos clubes es, en general,«de tocar».

Tanto es así que «Juegas contra buenos equipos, en buenos estadios, con buenas aficiones y no echas de menos España. La mayoría de los partidos de playoffs (que se disputan entre los equipos de arriba) hay mucha más gente que en varios de los partidos de Primera División de España». «Además, no se trata de una afición que va a ver un partido, sino que va a animar, a pasárselo bien al estadio. En España la gente va a ver un espectáculo, no va a animar. Aquí es totalmente diferente», añade.

Pablo Suárez

En el verano de 2012, tras un largo periplo por diversas escuadras de nuestros país (Celta B, Burgos, Águilas o Zamora), el gallego Pablo Suárez decidió dar un nuevo impulso a su carrera y aceptar la oferta del Doxa, conjunto que le ha ayudado a recuperar la sonrisa perdida tras tantos años de lucha en las categorías más modestas del fútbol nacional. «Yo ya me sentía un poco estancado allí en España y acepté sin dudarlo. Llevo aquí dos años y la verdad es que todo va muy bien. El clima del país ayuda mucho y la gente tiene el típico carácter mediterráneo. En el club siempre te intentan ayudar en todo lo que pueden y, además, este año somos seis españoles en el equipo y casi hablamos más en español que en otro idioma», explica.

Aunque no está capacitado para pelear por los títulos, el conjunto de Nicosia sí que le ha dado la oportunidad de disfrutar del especial ambiente que reina en los estadios chipriotas. «Aquí cuando vas a ver un derbi entre el AEL y el Apollon o entre el Omonia y el APOEL pueden llegar a encender más de 40 bengalas y el ambiente es espectacular. Verlo es un espectáculo. En España es impensable que se vea algo así. Es impresionante como viven el fútbol, la verdad», asegura. Por eso, no es extraño que cuando se le pregunta por su posible regreso a tierras españolas su respuesta sea tan tajante. «No me lo planteo. Creía que me iba a costar más jugar fuera de España, pero la verdad es que me aclimaté muy bien y más que volver a España lo que me apetece es jugar en otros países», afirma.

Aritz Borda

Para Aritz Borda, en cambio, retornar al fútbol español no sería un problema. Eso sí, el guipuzcoano reconoce que a miles de kilómetros de distancia de casa ha logrado el reconocimiento a tantos años de esfuerzo y sacrificio en modestos clubes de nuestro país. «No me importaría volver a España. Hay gente a la que le cuesta salir, pero cuando sales encuentras experiencias bonitas y puedes labrarte un buen futuro. Descubres que en otros sitios se valora tu trabajo», reflexiona.

Además, Chipre le ha brindado al zaguero la oportunidad de disfrutar de un título (el de liga obtenido el pasado curso) y de sentir el cariño que los aficionados del APOEL profesan a sus futbolistas. «Al venir a un equipo como APOEL, que es uno de los más importantes, todo el mundo te conoce por la calle y siempre hay gente que te pide un autógrafo o una foto. Es equiparable a la situación que vive un jugador de un equipo de la zona alta de la Liga. Aquí se vive el fútbol con mucha intensidad y la gente es muy fanática y existe mucha rivalidad entre los equipos», añade.

Marcos Gullón

Conocer qué les deparará el futuro a estos futbolistas es una incógnita, pues pese a que muchos tienen un contrato más extenso la liga chipriota no se caracteriza por el inmovilismo de sus equipos. Esto es precisamente lo que apunta Marcos Gullón, canterano del Villarreal que llegó el pasado verano tras abandonar las filas de Racing de Santander para fichar por Apollon y el cual destacó que «La cultura aquí es la de cambiar mucho de jugadores. Las plantillas cambian bastante de un año a otro y en dos o tres temporadas a lo mejor ya no queda nadie. Esto provoca que haya mucho movimiento de futbolistas. Es algo que no sucede en España, por en nuestro país hay una base y sobre ésta se van haciendo retoques».

Y es que, muchos son los futbolistas que ven Chipre como un buen paso previo a otro campeonato. «Al haber ojeadores de distintos países como Rusia, Polonia o Israel, la liga puede convertirse en un trampolín. Además, dada la facilidad para desvincularte del club – en España se respeta mucho más el cumplir los contratos- puede hacer que la gente venga aquí con esta intención», destaca.

La cruz

Sin embargo, no todo son loas para el campeonato de Chipre, pues también encontramos casos de jugadores que no han encontrado en la isla el paraíso que esperaban. Claro ejemplo es el de Bidari García, que el pasado verano se marchó a un Ethnikos Achnas, donde vivió un auténtico infierno y ni siquiera llegó a cobrar: «El primer mes fue el único que cobré íntegro, y a partir del segundo el club quería hacernos firmar un recibo aceptando una cantidad de dinero ridícula».
«Venían a mi casa, llamaban a mi puerta y veía a un hombre que no conocía de nada y era un supuesto nexo entre los jugadores y el club que había llegado en Navidad», nos relataba atónito el futbolista que ya se encuentra en Madrid intentando olvidar esta terrible experiencia y a la espera de un nuevo equipo.

Tampoco le fue bien al técnico Miguel Ángel Lotina, que llegó como salvador de un grande en horas bajas como el Omonia pero que apenas duró unas semanas. «Es un equipo grande, con problemas económicos y que desde el punto de vista clasificatorio estaba mal. Te ves en una situación complicada y con la necesidad de ganar partidos sí o sí, pero el nivel del equipo no es para estar entre los 2 primeros. Lotina llegó como el salvador y con la presión de ganar todos los partidos. Como la situación no era la que se esperaba llegamos a un acuerdo y se volvió a España», señaló Luis Alonso. «La presión fue muy fuerte. Fue porque le gustaba la idea, al final no salió bien y hay que seguir adelante», añadió.