El central argentino está de vuelta para alegría de todo el valencianismo y, muy especialmente, de Marcelino García Toral. El choque en el Ramón Sánchez Pizjuán volvió a situar en la pizarra a la mejor pareja atrás de la que ha dispuesto el club en la presente temporada con la presencia de Ezequiel Garay y Jeison Murillo, quienes han demostrado estar un paso por delante en cualquiera de sus combinaciones con Gabriel Paulista, el tercer zaguero en discordia. No obstante, y a pesar de esta circunstancia, la continuidad del argentino de 31 años no está asegurada y la razón de la misma está bien fundamentada, tal y como ayuda a analizar Deporte Valenciano.

Para empezar hay que tener en cuenta la edad del futbolista cuyo declive físico, por sus reiteradas lesiones musculares, no ayudan a situarle como una figura que pueda tener ese rol determinante y consecutivo en el once, con una tendencia a pasar por enfermería que también ejerce de merma para las aspiraciones del propio Valencia. Aunque el central ha dado la vuelta con creces a la situación del año pasado, donde ejerció como un complemento más de la debacle del equipo, su alto salario lo hace ver como un valor del que se podría prescindir, más si cabe si la dirección deportiva ha atado a Iván Marcano para la próxima temporada. La situación continuará sobre la mesa del club para el mercado estival, donde tendrá tomar la última palabra sobre en el destino del jugador.