En apenas un par de meses, Unai Emery pondrá fin a su primera temporada como técnico del Arsenal. Aunque a lo largo del curso ha habido fases en las que el equipo ha exhibido un alto nivel de juego, lo cierto es que los resultados siguen muy alejados de lo que se espera de un club con su historia y potencial. A día de hoy, los gunners ya solo pueden pelear por el título de la Europa League y por alcanzar uno de los puestos que dan derecho a disputar la próxima edición de la Champions League.

Consciente de que su escuadra aún está lejos de resultar competitiva, el preparador vasco ya está promoviendo una serie de movimientos con los que pretende mejorar su rendimiento. Según cuenta el Daily Mirror, el técnico quiere reclutar a, al menos, cuatro nuevos jugadores. Entre ellos deberían encontrarse un portero que tape el hueco que deje el veterano Petr Cech cuando cuelgue los guantes, un lateral zurdo (se habla de Kieran Tierney, del Celtic de Glasgow), un centrocampista que bien podría ser Nicoló Barella (Cagliari) y un nuevo punta que ocupe el espacio ahora asignado a Danny Welbeck, futbolista que acaba contrato.

Ya que la entidad londinense solo cuenta ahora mismo con un exiguo presupuesto de 45 millones de libras para cerrar nuevos fichajes, Emery ha dado luz verde a la venta de varios jugadores que contribuirían a aumentar ese capítulo y a aligerar la pesada carga salarial que soporta el club.

En su lista habría espacio para el armenio Henrikh Mkhitaryan, el egipcio Mohamed ElNenny, el inglés Calum Chambers o los alemanes Mesut Özil y Skhodran Mustafi. Asímismo, el guipuzcoano también ha dejado claro que, tras constatar su flojo rendimiento, no merece la pena ejercer la opción de compra que mantienen sobre el gallego Denis Suárez (cedido por el FC Barcelona).