Liverpool 2 - 0 Watford

En su condición de campeón de Europa el Liverpool debe ir a disputar el Mundial de Clubes dentro de unos días, aunque tendrá también que hacer frente a su eliminatoria de Carabao Cup desdoblando su plantilla para las semifinales del torneo de la FIFA. Y antes de eso abrían los reds la decimoséptima jornada con un duelo a priori sencillo, recibiendo al colista de la Premier League. El Watford de Nigel Pearson se plantaba en Anfield con poco que perder, pero sí con el partido más preparado porque los locales hoy venían de un exigente duelo en Salzburgo para seguir vivos en Europa.

Todo esto propició que viéramos en el primer acto a los hornets muy atrevidos, poniendo en serios aprietos a los líderes de Inglaterra. Ordenados en defensa, dejando pocos espacios, los visitantes sorprendieron a su rival y generaron las mejores ocasiones en Anfield. El Liverpool caía en la trampa en un partido a priori sencillo, en un mes de diciembre cargado de compromisos y que puede terminar siendo decisivo. Sobre todo en ese gran objetivo de la temporada que es el campeonato doméstico y que está bien encaminado. De hecho sufrieron varios sustos los reds, especialmente uno en el 36’ donde Doucouré no acertó extrañamente a rematar en el área, sin oposición, un balón de gol.

La jugada acababa con saque de esquina, y en su continuación llegaba el único tanto de la primera parte, obra de Mohamed Salah a pase de Sadio Mané. El egipcio culminaba una de esas contras de libro del equipo de Jürgen Klopp, que incluso respiraba aliviado en la celebración. El senegalés tuvo incluso el segundo poco después, pero el fallo más clamoroso corría de nuevo de cargo del Watford, esta vez por parte de Ismaila Sarr, que también incomprensiblemente fallaba un balón franco. La falta de puntería penaliza a este equipo donde Gerard Deulofeu no se cansa de llevar peligro desequilibrando desde el extremo izquierdo. Pero la pegada del líder y candidato a campeón se imponía, y esto es clave en el fútbol actual.

La pegada red se impone

El susto aparentemente había pasado, pero el colista siguió inquietando al líder en toda la segunda parte, mostrando de nuevo su falta de puntería, alarmante, que explica sin duda alguna su situación en la tabla clasificatoria. Algo que por muchos cambios de entrenador que haya no parece tener solución y que en Vicarage Road deben mirar bien. Y el Liverpool se mostraba incapaz de sentenciar el encuentro, si bien esperaba otra jugada con espacios ante un rival inocuo en ataque pero que metía más de un susto en el cuerpo a Anfield.

De nuevo la falta de puntería de los Sarr o Deulofeu penalizaba a los hornets, pero los reds seguían expuestos a un fallo en los instantes finales que les arrebatara dos puntos en el día de hoy. Ante el rival más inesperado, eso sí, pero quizás el contexto antes explicado puede haber sido determinante. Como lo fue de nuevo Mohamed Salah, para llevar en el 90’ la tranquilidad total a Anfield con una genial diana de tacón, que el VAR validó tras una de esas decisiones milimétricas que vemos habitualmente en Inglaterra. La jugada, como no, otra contra bien acabada por los campeones de Europa.

Ahora se abre el objetivo del Mundial de Clubes para el Liverpool y después el intenso calendario navideño de partidos que definirá si hay o no pelea por el título. Si los líderes salen vivos de ese tremendo calendario que les espera hasta comienzos de enero, será complicado que la anhelada Premier League se les escape, 30 años después. Este curso parece que la pegada, la suerte, el juego y la efectividad están de su parte.