Año I después del Diego

Icono, personalidad única, vida inimitable. Se cumple un año de la muerte del astro argentino, con el mundo del fútbol llorando aún el adiós de una de las figuras más importantes de este deporte.

Diego Maradona.
Diego Maradona. ©Maxppp

Diego Armando Maradona se fue una tranquila tarde de noviembre sin que nadie esperara la noticia. Tras unos días en los que había estado hospitalizado, el argentino se encontraba en su casa, descansando y recuperándose. Después, llegó la noticia que nadie quería dar: Diego Maradona ha muerto.

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La conmoción y la estupefacción fueron las primeras reacciones de los periodistas de ESPN que dieron la desafortunada información. Y, si bien parecía que el Diego era inmortal, la realidad volvía a golpear. Un año más tarde, el agujero no ha vuelto a llenarse, y es imposible pensar en el 10 sin emocionarse. En la vigilia del aniversario de su muerte, las calles de Nápoles se llenaban de aficionados napolitanos y argentinos recordando la vida del Pelusa, entrelazándose risas y abrazos con los llantos iguales a cuando se muere un familiar.

El recuerdo de un icono

“Se murió el fútbol”, relataba el Pollo Vignolo al percatarse que no era un sueño o un bulo, sino que la pura y más dura de las realidades. Luto nacional. Velatorio con honores de Jefe de Estado. Ésta era (es) la grandeza que representa Diego Armando Maradona en Argentina, personaje clave en la historia reciente del país sudamericano.

El mundo del fútbol respondió de la única manera que supo: resignación y agradecimiento. En Nápoles, la reacción fue inmediata: el ayuntamiento de la ciudad sureña autorizó el cambio de nombre del estadio municipal. De San Paolo a Diego Maradona. Un homenaje, demasiado tarde, pero fehaciente de la figura del argentino en el sur de Italia: un rayo de luz en el que soñar. En vida, el club retiró el número 10, consideraron imposible que otro jugador pudiera llegar a llenar el vacío que dejó al irse de la ciudad.

Más tarde, en verano, Argentina volvería a levantar una Copa América, trofeo que no pudo conseguir el Barrilete Cósmico en su carrera. Trofeo que, obviamente, fue dedicado a su figura al igual que tantos goles y triunfos en la pasada temporada. Los simbolismos sucedían un día tras otro; con frases, gestos y celebraciones, como la de Leo Messi, sacando una camiseta de Newell’s, la misma que utilizó Maradona en su corta etapa con los leprosos. Lamentablemente, el fútbol ha seguido continuando aunque, extraoficialmente, terminó una tarde de noviembre de 2020.

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