Liga de Campeones | Gerard Piqué mantiene con vida al FC Barcelona

Un solitario gol del central Gerard Piqué certificó la primera victoria del FC Barcelona en la fase de grupos de la Champions League. Los catalanes mostraron de nuevo una cara más bien triste y dejaron claro que, a día de hoy, ni tienen la chispa ni la pegada suficiente para aspirar a grandes metas.

Gerard Piqué celebra un gol junto a Memphis Depay y Gavi
Gerard Piqué celebra un gol junto a Memphis Depay y Gavi ©Maxppp

Tras sucumbir con estrépito ante Bayern Múnich (0-3) y Benfica (3-0) en sus dos primeros compromisos, el FC Barcelona recibía hoy al Dinamo de Kiev con la necesidad imperiosa de conseguir una victoria que le permitiese seguir con vida en la Champions League.

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Aunque el partido podía interpretarse como una final, Ronald Koeman optó por reservar al entonado Ansu Fati para el Clásico y planteó un once con Sergiño Dest ejerciendo de extremo. El norteamericano, que nunca ha tenido problemas para sumarse al ataque, se mostró bastante activo durante todo el choque, pero adoleció de algo lógico, la pegada. De hecho, ya en el minuto 1, cabeceó a las nubes un gran envío de Jordi Alba que cualquier atacante con un mínimo de instinto habría enviado a la red.

Curiosamente, la segunda gran ocasión de los azulgranas en este primer periodo la marró un futbolista que, por posición sobre el césped, sí debería dominar la faceta del remate, el neerlandés Luuk de Jong. Sin embargo, basta con echar un vistazo a su trayectoria para casi poder asumir como algo lógico que mandase fuera un cabezazo sin oposición.

Afortunadamente para los culés, cuando el partido se acercaba ya a su ecuador apareció uno de esos jugadores que, pese a moverse habitualmente a muchos metros del área, sí suele sumarse al ataque con bastante eficacia, el central Gerard Piqué. En la continuación de un saque de esquina, el defensa cazó un centro del omnipresente Jordi Alba y subió el 1-0 al marcador.

Por cierto, del Dinamo apenas hubo noticias en este acto. En otro tiempo, el Barça habría aplastado sin problemas a un rival así, tan timorato e inofensivo, pero con De Jong y Dest como estiletes, un encuentro que pintaba para tres o cuatro a cero se marchó al intermedio con un tímido 1-0.

Cambian los actores, pero el guion no mejora

Consciente de que los problemas podían llegar por esa falta de eficacia, Koeman reaccionó tras el descanso dando entrada a Philippe Coutinho por Óscar Mingueza y a Ansu Fati por De Jong. De esta forma, Dest volvió al lateral y el equipo recuperó una cara más reconocible.

Pero como en el fútbol, uno más uno no siempre suman dos, lo cierto es que el combinado barcelonista tampoco terminó de encontrar la forma de generar más ocasiones ni de materializarlas y el partido se fue consumiendo con la sensación de que si el 2-0 no llegaba pronto, tal vez el Dinamo podía toparse en algún momento con una opción de empatar.

Para evitar un posible disgusto, Koeman quemó naves a 15 minutos del final y metió a Sergio Agüero por un inocuo Memphis Depay. Ni así. El Barça, espeso y plomizo, mareó mucho el esférico, pero fue incapaz de incordiar a un Georgi Bushchan que vivió una segunda parte mucho más cómoda de lo que seguramente podía intuir.

Ya que el Dinamo tampoco hizo mucho por empatar, el choque murió con un triste 1-0 que, eso sí, al menos le sirve al equipo culé parar sumar sus tres primeros puntos y seguir con vida en un torneo que, en cualquier caso, y jugando así, sin chispa ni acierto, le va a resultar poco menos que una travesía por el desierto.

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