Europa League | El Granada resiste y se mete en octavos, Gerard Moreno sella el pase del Villarreal

Granada y Villarreal certificaron su pase a octavos de final de la Europa League. Los rojiblancos, que volvieron a dar una lección de trabajo y pundonor, resistieron los envites de un Nápoles al que de nada le sirvió el 2-1 final. Los amarillos, por su parte, ofrecieron una versión muy pobre y tuvieron que encomendarse al siempre eficaz Gerard Moreno para superar de nuevo al RB Salzburgo.

Ángel Montoro celebra su gol ante el Nápoles
Ángel Montoro celebra su gol ante el Nápoles ©Maxppp

El Granada sigue haciendo historia. Aunque tuvo que exprimirse al máximo y perdió por lesión a tres de sus jugadores, el cuadro nazarí sobrevivió al empuje del Nápoles y certificó su presencia en octavos de final de la Europa League. Y eso que el partido arrancó de la peor forma posible. A los 2', tras una recuperación de Tiemoué Bakayoko en la medular, Piort Zielinski avanzó con el balón hasta la frontal, amagó con disparar con la derecha y se sacó finalmente un tiro raso con la zurda ante el que nada pudo hacer Rui Silva.

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Afortunadamente para los andaluces, el Nápoles no se subió a la ola. Los celestes dejaron pasar la oportunidad de ahondar en la herida y mantuvieron un ritmo bajo. Especularon con el tiempo que aún quedaba por delante y cuando quisieron volver a meter una marcha más al choque, el marcador ya reflejaba un 1-1.

Y es que, lejos de descomponerse o simplemente asustarse, el Granada se rearmó con rapidez y volvió a exhibir su sobriedad habitual. Sin arriesgar demasiado, pero con las ideas muy claras, el cuadro nazarí fue poco a poco ganando confianza y tras un par de avisos acabó igualando el choque gracias un buen cabezazo de Ángel Montoro a pase de Dimitri Foulquier.

Aunque el Nápoles volvió a apretar, los visitantes alcanzaron el descanso con la sensación de eliminatoria más o menos controlada. Es cierto que Insigne estrelló un disparo de falta en el larguero, pero también que esa fue la única acción en la que se intuyó peligro real. De hecho, lo peor de esta fase del choque fueron los amagos de tangana y las lesiones de Maxime Gonalons y Carlos Neva, que tuvieron que salir del campo antes de que el árbitro pitase el final de los primeros 45'.

El Granada resiste el asedio

Como cabía esperar, los napolitanos intensificaron su dominio tras el descanso. Eso sí, sus ocasiones más claras y el 2-1, obra de Fabián Ruiz tras pase en profundidad de Insigne (59'), no llegaron hasta que los visitantes comenzaron a acusar los efectos del cansancio acumulado en una temporada que está resultando tan ilusionante como agotadora. La lesión muscular de Germán a los pocos minutos de la reanudación, la tercera del choque, reafirma esta idea.

Con sufrimiento, sí, pero también con cierta sensación de solvencia, el Granada consiguió alcanzar el final del partido sin encajar ni un gol más. En el cómputo global, los de Diego Martínez se han mostrado como un equipo mucho más trabajado y eficaz que su rival y su presencia en octavos no debe extrañar a nadie. Aunque resulta evidente que cada vez tienen menos gasolina, los granadinos serán para cualquiera un enemigo muy difícil de batir.

El Villarreal accede a octavos por la puerta de atrás

Con más pena que gloria. Así certificó el Villarreal su pase a octavos de final de la Europa League. Los amarillos, que manejaban un 0-2 del partido de ida, especularon demasiado con el resultado y sufrieron más de lo necesario para superar a un RB Salzburgo que, pese a sus limitaciones, nunca dejó de soñar con una remontada.

Desde el inicio, los de Unai Emery se dejaron dominar más de la cuenta y no pudieron vivir medianamente tranquilos hasta el 39, minuto en el que Gerard Moreno tiró de clase para batir a Cican Stankovic. Su gol sirvió para secar los sudores fríos que había generado el tanto inicial de Mergim Berisha, quien aprovechó un error garrafal de Gero Rulli para poner por delante a los suyos tras envío de Patson Daka (16').

La segunda parte resultó aún más decepcionante. A la evidente falta de recursos de los austriacos se sumó la inoperancia de un Villarreal empeñado en especular. Afortunadamente para los de La Plana, el VAR dejó sin validez un penalti cobrado a Capoué por una mano claramente involuntaria y permitió que el partido avanzase a trancas y barrancas hacia un final que, pese al tanto de otra vez Gerard Moreno, tampoco es que deba dejarles muy satisfechos.

El objetivo de meterse en octavos está cumplido, pero el equipo sigue transmitiendo una sensación desasosegante. Por motivos que cuesta entender, Emery no es capaz de explotar el potencial de una plantilla larga y competitiva y a medida que pasan las semanas, el equipo resulta cada vez más previsible y menos fiable.

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