James Rodríguez, la víctima necesaria de Zinedine Zidane

El entrenador francés no supo sacarle al colombiano el talento que atesoraba y sigue atesorando en su zurda. Fue el sacrificado para devolver los éxitos al club y su decadencia inevitable.

James Rodríguez ha cambiado de aires
James Rodríguez ha cambiado de aires ©Maxppp

En enero de 2016 Zinedine Zidane se hacía con las riendas del Real Madrid, tras el cese de Rafa Benítez, en un momento complicado del club. Menos de dos meses antes, un FC Barcelona sin Lionel Messi había goleado en el Santiago Bernabéu (0-4) y el equipo no encontraba el rumbo. Como ya saben, el entrenador francés lo logró con la inesperada Liga de Campeones conquistada en Milán esa primavera.

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Pero la base de ese éxito hay que encontrarla meses antes, pocas semanas después de la llegada del entrenador galo. Perdió en casa ante el Atlético de Madrid el derbi liguero y tomó tras ese partido una decisión trascendental. Sacrificar a James Rodríguez para dar cabida a Casemiro en el centro del campo, formando así esa sociedad (el brasileño más Modric y Kroos) que ha dado tantas alegrías al club.

Evidentemente de la víctima necesaria, el colombiano, se habló menos. Acabó esa campaña y en la siguiente (la más brillante del técnico galo), fue el jugador estelar de una gran segunda unidad que resultó clave para la Liga. Pero cada vez contaba menos, incluso era adelantado por Isco o Marco Asensio, que rendían a un gran nivel. Así que ese verano se fue al Bayern Múnich.

Una salida previsible

Todo esto para el cafetero hubiera sido inesperado tiempo antes. Pues en el verano de 2014 y con la Décima en las vitrinas, se convirtió en el fichaje estelar de Florentino Pérez. 80 M€ desembolsados por la sensación del Mundial, un jugador de por entonces 23 años y un futuro brillante.

Mediapunta con una zurda exquisita, al que muchos hasta comparaban con Zidane y candidato a suceder a Cristiano Ronaldo en el palmarés futuro del Balón de Oro, la realidad atropelló al colombiano. Y curiosamente un ex jugador de su mismo perfil fue quien, desde el banquillo, cambió seguramente su carrera. Aunque en sus dos temporadas cedido en el Bayern Múnich tampoco supo dar ese paso al frente necesario para volver con otros galones. Ahora se marcha al Everton por la puerta trasera.

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